¿Tu también esperas un bebé...?

Por: Marķa Cecilia de Rico Toro

Llevo 6 meses esperando a mi bebé y aunque no es el primero, siento inmensa dicha por traer, gracias a Dios bendito, una nueva criatura a este mundo.

Por eso quiero llegar a ti ahora, futura mamá, a fin de compartir contigo algunos sentimientos y sugerencias, que quizás te sirvan para hacer más agradable y armonioso el tiempo en el que esperas la venida de ese pequeño ser, que va formándose en tu interior.

Así como puedes encontrar, en variadas revistas, cientos de “tips” y consejos sobre cómo cuidar tu piel, tu cabello, tu cutis, cómo aliviar ciertos malestares típicos... o qué ropa usar, o en qué posición dormir para sentirte más cómoda, etcétera, este espacio quiere brindarte también algunas ideas para ayudarte a cuidar con dedicación y amor el interior de ese cuerpo que espera, ese espacio en el que se desenvuelve tu pequeño y en el cual debes sembrar todo el amor y la paz que puedas, para darle seguridad, demostrándole desde ahora que su venida llenará de felicidad a toda la familia.

Si se trata de tu primer hijito, quizás estés más impaciente y nerviosa que una madre que ya pasó antes por este proceso, pues esos cambios que vives, tanto física como anímicamente, te tendrán desconcertada.
Sin embargo, debes tranquilizarte y disfrutar al máximo de este privilegio que tan generosamente Dios nos concedió a las mujeres. Es necesario que tengas en cuenta, que todo lo que hagas en estos nueve meses, quedará grabado en la mente y el corazón de tu pequeño hijo. Por eso, en gran medida depende de ti el desarrollo de su sistema nervioso y la seguridad que él o ella sienta al venir a este mundo.
Es cierto que aumentarán todas tus responsabilidades. Pero no quiero referirme ahora al tema económico que tanto suele preocuparnos: que de dónde sacarán tú y tu esposo el dinero necesario para el parto, la leche, los pañales y demás... En efecto, éstas son grandes responsabilidades, pero la más importante de todas ellas, ya desde que está en tu vientre, es la educación de ese pequeñito y la manera en que tú decides esperarlo.

¿Qué es lo que más necesitas?
Fundamentalmente, debes estar bien predispuesta y controlar tus estados anímicos. Es cierto que los cambios hormonales te hacen más sensible a todo, pero no dejes que las pequeñas luchas de cada día te quiten la paz, porque al hacerlo estás quitándole tú la paz al bebé que llevas dentro.

Organiza cada una de tus actividades, pues aunque no lo creas, el bebé ya es capaz de percibir si eres o no una persona ordenada y lo va asimilando desde ahora.
Lee textos agradables y de profundo contenido espiritual, pues eso ayuda a tu distensión, al relajamiento del bebé y al crecimiento de ambos.
Practica unos minutos de caminata cada día, si es posible por lugares tranquilos y apacibles, donde disfrutes de algún paisaje y puedas poner en natural armonía tu espíritu.

Escucha música clásica, con esto ayudarás a desarrollar la inteligencia de tu hijo. Hay varios estudios que confirman el efecto positivo de la música sobre el desarrollo psicoemocional de los bebés.
Por ningún motivo permitas que se altere tu paz interior.

Construye en ti “una casita de oración”, reza a Dios con el corazón, abriéndote al amor puro y verdadero del Señor. Haz que el bebé conozca y ame a su Creador desde tu vientre. Vive con frecuencia esos momentos íntimos en los que le transmites dulzura, paz, amor... y en los que harás viva la presencia de Dios y de la Santísima Virgen, la madre ejemplar de la humanidad.
Que Dios te bendiga, para que puedas darle a esa criatura de Dios que llevas dentro, todo cuanto necesite al llegar a este mundo.

 

 

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