Una Bencidión especial

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Eran las 8:00 de la tibia mañana del 27 de noviembre pasado. Estábamos en Roma y todo parecía un sueño. Su Santidad, Juan Pablo II, nos recibiría en una audiencia privada. Estaríamos por fin muy cerca del sucesor de San Pedro, el personaje que durante los últimos 30 años ha cambiado el rumbo de la historia con su infatigable labor a la cabeza de la Iglesia Católica fundada por Cristo.

Estuvieron presentes en la audiencia los directores internacionales del Apostolado de la Nueva Evangelización (ANE), P. Renzo y Catalina; el Sr. Hugo Arze de la Zerda; los coordinadores del ANE en México, David Lago Ancona y Martha Molina Casares de Lago, junto al asesor eclesiástico nacional de este Apostolado, Pbro. Ricardo Jarmuz OFM Conv.; el Director y la Jefa de Redacción de Jesucristo Vivo, Francisco Rico Toro y María Cecilia Oporto de Rico Toro, los coordinadores del ANE en Australia, Ron y Gabriela Tesoriero, entre otros destacados miembros del Apostolado. Todos compartieron la misma emoción al escuchar las palabras de aliento del Sumo Pontífice.

“Avanti, Avanti... ¡adelante, adelante!” dijo el Papa, en italiano y en español, cuando escuchó, por fragmentos de a dos minutos, de boca de cada una de las 12 personas presentes, la propuesta del Apostolado de la Nueva Evangelización.

“Con estas sencillas palabras, que cobraban vida en sus ojos y parecían fluir a través de ellos desde lo más profundo de su corazón, sentimos todos en el alma la fuerza de su impulso, para que el proyecto del Señor puesto en nuestras manos se lleve a cabo a cualquier costo”, expresaba a nuestra Redacción Katya Rivas.

En nuestro Primer Número, les hemos expresado que nuestro (y vuestro) apostolado surge a raíz del llamado del Santo Padre a comprometerse en la Tarea de la Nueva Evangelización, bandera que hemos abrazado y que a pesar de cualquier contratiempo llevaremos con fe, esperanza y caridad.

El primer número de Jesucristo Vivo, como voz del Apostolado de la Nueva Evangelización, fue entregado a Su Santidad, quien lo tomó en sus manos y le dio la Bendición Apostólica, misma que extendió a todos los redactores, las personas que colaboran de alguna forma con esta naciente revista y también a sus lectores.

Tan valiosa ha sido esta Bendición que hoy, con mucho esfuerzo y la ayuda de Dios, estamos en la distribución de nuestro Segundo Número, otros 20 mil ejemplares, y vemos en el horizonte muchas y muy buenas posibilidades para el futuro.

Sin la ayuda del Señor somos nada, con Él lo podemos todo, es por ello que oramos incansablemente por las intenciones del ANE, que son las intenciones de Cristo, para que éstas puedan llegar a buen término por el bien de la humanidad y para mayor Gloria de Dios.

El cálido y amoroso abrazo del Santo Padre al Apostolado de la Nueva Evangelización es, sin duda, un aliciente para seguir adelante y enfrentar las adversidades del camino. Sin embargo, estamos concientes de que tenemos que trabajar con fuerza, porque las labores que Cristo encomienda nunca han sido fáciles, y ésta no será la excepción.

 

 

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