Un Compromiso: Vivir en la Fe
Por: Mario Medina
En nuestra vida cotidiana, estamos llenos de compromisos. Los tenemos en el trabajo, en la casa, con los amigos y en la sociedad en general. Si con frecuencia dejamos de cumplir con estas obligaciones que adquirimos, se nos llamará “irresponsables” y las personas difícilmente creerán en nosotros.
Dentro de todos nuestros compromisos, tenemos (o deberíamos tener) uno muy importante, que quizá sea el que menos cumplamos: nuestro compromiso cristiano.
Como todos los demás, este compromiso exige seriedad, respeto, dedicación y sobre todo su cabal cumplimiento. Pero para hacerlo, tenemos primero que “creer” en Cristo; es decir, tener nuestra fe puesta en Él, ya que sólo a partir del momento en que depositemos nuestra confianza en Él, podremos llamarnos auténticamente cristianos.
El Pbro. Enrique Casares, en su artículo denominado “La fe cristiana” (www.encuentra.com) nos dice: “...la fe es cristiana, porque es fe en Cristo. A Dios nadie le ha visto y lo que los hombres conocen de Dios -aparte del conocimiento natural de la razón, como ser supremo y necesario- lo conocen a través de Cristo, que atestigua conocerle: ‘Nadie conoce quien es el Hijo, sino el Padre, y quién es el Padre, sino el Hijo, y aquél a quien el hijo quisiera revelárselo' (Lc. 10, 22). Por lo tanto, el conocimiento del Padre es una revelación del Hijo”.
En qué consiste la Fe
Esta pregunta encierra una de las claves del gran dilema acerca de la salvación, tema central de casi todas las religiones: para la Iglesia Católica, a diferencia de lo que ocurre con la doctrina de nuestros "hermanos separados", los protestantes, existe una importante diferencia entre la "Salvación" y la "Redención".
En efecto, el magisterio de nuestra Iglesia nos dice que Jesucristo, con Su Pasión y Muerte, nos redimió de nuestros pecados, entregando su vida en la Cruz y luego resucitando.
Así nos abrió las puertas del Cielo, y nos allanó el camino que nos devuelve la gracia y la amistad con Dios.
De esa manera, hemos sido rescatados del pecado, a gran precio. Hemos conseguido, a través de la Sangre de Cristo, la posibilidad de que se perdonen nuestros pecados y de poder ingresar al Reino de Dios.
Pero esto no es todo, puesto que a pesar de su infinito poder, el Señor respeta, por sobre todas las cosas, la libertad que Él mismo nos ha dado a los hombres.
Así como respetó la libertad de Adán y Eva, recomendándoles que no comieran el fruto del árbol prohibido, pero permitiéndoles que lo hicieran, porque ellos desearon hacerlo, así también respeta ahora la libertad individual de cada uno para "optar" por su salvación o su condena.
Dice San Agustín: "Dios, que te ha creado sin ti, no te salvará sin ti", por tanto, para salvarse es imprescindible creer en las verdades reveladas por Dios, pero también hacer buenas obras.
Es necesario
entonces, no sólo creer EN Dios, sino también creer A Dios,
y por tanto hacer todo el bien que Él nos propone, a través
del Evangelio.
Entonces, si ya creemos en Él, necesitamos ahora conocerlo bien,
para saber qué es exactamente lo que Él nos manda.
Por lo demás, y puesto que Dios es amor, conocer a Dios es casi lo mismo que amarlo, y por tanto amar también a todos los hombres, sus creaturas y nuestros hermanos.
Pero todo este amor es un don gratuito, y viene "solo", a través de las gracias que nos da el Señor con solamente interesarnos por Él.
La Fe Cristiana
Podemos decir que la fe cristiana consiste en creer en todo lo revelado por Dios a través de Cristo, sin tratar de cambiarlo o ponerlo en duda. Pero para comprender mejor este asunto, conviene recordar que la fe cristiana tiene un doble origen o una “doble naturaleza”, por así decirlo, a la vez humana y divina. Veamos:
Casi al principio del catecismo de la Iglesia Católica puede leerse lo siguiente acerca de la fe: “(...) la fe es la respuesta del hombre a Dios que se revela y entrega a él, dando al mismo tiempo una luz sobreabundante al hombre que busca el sentido último de la vida(...)” (CIC, Párrafo 26) Esto nos dice que no sólo debemos “creer” en el llamado de Dios, sino también responder a él “entregándonos” de igual modo. Esta respuesta consiste esencialmente en VIVIR de acuerdo con nuestra fe, bajo la luz del Evangelio.Por otra parte, también el Catecismo nos indica que “Cuando San Pedro confiesa que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, Jesús le declara que esta revelación no le ha venido ‘de carne y de sangre, sino de mi Padre que está en los cielos' (Mt 16, 17). Por lo tanto, también se deja claro que La fe es un don de Dios, una virtud sobrenatural infundida por Él (...)” (CIC, Párrafo. 153).
En consecuencia, la vida en la fe significará una doble actitud: la creencia “voluntaria” en lo que Dios nos ha revelado a través de Cristo y de los profetas, lo que de hecho implicará vivir de acuerdo con esos principios; pero también la práctica de la oración suplicante para que Dios aumente nuestra fe.
Entre los documentos postconciliares del Vaticano I puede leerse: “Por la fe quedamos habilitados para confiar todo nuestro ser a Dios, le ofrecemos el homenaje total de nuestro entendimiento y voluntad y asentimos libremente a lo que Dios revela. La fe es un don permanente, los que la han recibido bajo el magisterio de la Iglesia, no pueden tener jamás causa justa de cambiar o poner en duda esa fe.”
"Obligados a vivir en la Fe"
Si hemos tenido la gracia de ser bautizados, recordemos que sólo viviendo en la fe cristiana, podremos alcanzar la vida eterna. Así pues, el bautismo nos trajo consigo no sólo la gracia infinita de habernos hecho hijos de Dios y herederos de su Reino, sino también la enorme responsabilidad de vivir, todos nuestros días, de acuerdo con esa nueva realidad a la que fuimos llamados.
De otro modo, al terminar esta vida terrena seríamos juzgados de acuerdo con nuestra conciencia, pero al haber recibido el bautismo estamos obligados a la conversión, al conocimiento de las cosas de Dios y a su proclamación.
Para vivir en la fe debemos, por lo tanto, creer en Cristo y actuar como Él nos enseñó. Si realmente nos decidimos a hacerlo, existen varios “instrumentos” en los cuales podremos apoyarnos, y que la Iglesia pone a nuestra disposición.
Será necesario leer las Sagradas Escrituras, el Catecismo de la Iglesia Católica, así como los documentos más importantes de la Iglesia.
“Quienes con la ayuda de Dios han acogido el llamamiento de Cristo y han respondido libremente a él, se sienten, por su parte, urgidos por el amor de Cristo a anunciar por todas partes del mundo la Buena Nueva. Este tesoro recibido de los apóstoles ha sido fielmente guardado por sus sucesores. Todos los fieles de Cristo son llamados a transmitirlo de generación en generación, anunciando la Fe, viviéndola en la comunión fraterna y celebrándola en la liturgia y en la oración”
Por lo tanto debemos tener fe, vivirla y proclamarla. Esta proclamación no sólo implica “hablar de Dios”, sino fundamentalmente dar testimonio de Él a través de nuestra conducta, siendo congruentes en nuestro creer, pensar y actuar. Debemos analizar cómo estamos viviendo nuestra fe, trabajar en nuestras debilidades, sean éstas de conocimiento o práctica, corrigiéndolas, para asumir verdaderamente el compromiso de ser cristianos.
¿Que significa ser Católico?
Como todos los domingos, mientras participaba en la Santa Misa, escuché muchas veces al Sacerdote decir la palabra “católico”, para referirse a los presentes. No es que fuera la primera vez que escuchaba la repetición frecuente de esa palabra, sino que ese día en particular me detuve un poco a pensar en su significado, pues en el momento de la Sagrada Eucaristía, al ver que apenas la cuarta parte de los presentes fuimos quienes la recibimos, me pregunté si las personas que nunca comulgan también pueden llamarse católicas.
Terminada la misa, seguía el mismo pensamiento en mi cabeza. De modo que decidí buscar otras opiniones y me acerqué a una señora que cada domingo asiste a la iglesia, para preguntarle qué significaba para ella el ser católico. Aunque mi pregunta la tomó por sorpresa, la señora me respondió: “ser católico es hacer lo que uno hace, ¿verdad? Principalmente venir a misa y comulgar”.
No conforme con ello, le pregunté a otra persona lo mismo y obtuve esta respuesta: “ser católico es cumplir con los mandamientos y los sacramentos”. Intenté con una persona más, y ella me contestó: “bueno...yo vine hoy porque tuve tiempo, sólo vengo raras veces... en Navidad, en Semana Santa, o alguna otra vez, cuando me nace. En verdad no estoy de acuerdo con muchas cosas... sobre todo de los padres, pero sí, soy católico. Católico me bautizaron y toda mi familia ha sido siempre católica”.
Me fui a casa pensando en la variedad de las respuestas obtenidas, y terminé por convencerme de que, al igual que esas personas, yo tampoco tenía una definición segura y completa sobre lo que implica ser católico. Y es que en el fondo, la mayoría de los fieles no conocemos la identidad ni la doctrina de nuestra Iglesia.
Este desconocimiento se da por igual en la gente sencilla, que en gente con mucha preparación, y el no conocer los fundamentos de nuestra fe, nos hace presas fáciles de las “sectas”, y nos predispone a caer también en otro tipo errores. Por eso es importante saber cuál es el significado de “SER CATÓLICO” y todo lo que esto conlleva.
¿Qué es ser Católico y qué ser cristiano?
En el artículo “Identidad católica", del P. Miguel Rivilla San Martín, se dice que cristiana “Es la persona que acepta personalmente y cree en Jesús de Nazareth como Dios hecho hombre, quien con su vida, muerte y resurrección es el único Señor y Salvador de la humanidad". Sin embargo, inmediatamente aclara: “Pero no basta con llamarse ‘cristiano', decir o creer que Jesús fue el hombre más maravilloso, excepcional o bueno que haya existido jamás, si no se confiesa que es la segunda persona de la Santísima Trinidad, el hijo unigénito del Padre, Dios verdadero de Dios verdadero, como el Padre y el Espíritu Santo".
El autor continúa diciendo: “Esta es la verdad y revelación fundamental de nuestra fe cristiana. Jesucristo es persona divina, igual de bueno, justo, poderoso, sabio y eterno que el Padre y el Espíritu Santo. Asumió la naturaleza humana en el seno de una virgen llamada María y no dejó de ser Dios en ningún momento de su vida. Aunque, en cuanto hombre, se sometió en todo al Padre".
También comenta el P. San Martín que, actualmente, bastantes personas han difundido la falsa idea de que Jesús fue un líder social y político, fundador de una de tantas religiones; otros dicen que Jesús fue un maestro de moral, un profeta como los del pueblo de Israel o un revolucionario. Ninguna de estas ideas tiene que ver con el Cristo del cristianismo. Cristiano es quien cree, ama y se esfuerza en seguir a Jesucristo como Dios “hecho carne", confía en su palabra, en su persona y en sus promesas.Por eso decimos que todo católico debe ser, a fuerza y antes que nada, un buen cristiano.
En el mismo artículo, el P. San Martín dice que “Un Católico es un cristiano, el cual cree que Dios se ha revelado y se ha dado a sí mismo a través de Jesucristo y que la finalidad de la vida es conocer, amar y servir a Dios por medio del culto y del servicio al prójimo".
Señala también que “al igual que otros cristianos, los católicos creen en Cristo como el Señor y Salvador, las verdades de la Escritura y de los Sacramentos. A diferencia de otros cristianos, los católicos reconocen la autoridad del Papa y de los Obispos para salvaguardar las verdades de la fe y la doctrina. Un católico es miembro de la Iglesia Original Indivisible que es una, SANTA, al creer firmemente en las enseñanzas de Cristo y sirviendo a otros por medio de los sacramentos. Es CATÓLICA porque abraza a todos los pueblos, de todos los tiempos y de todos los orígenes. Es APOSTÓLICA, porque como los Apóstoles, transmite el mensaje de Cristo de generación en generación a todos los pueblos".
¿En qué cree un católico?
En el artículo “¿Qué es ser católico?” publicado en Internet (www.cananea.com) el autor, Thomas F. Devine, sostiene que las creencias de un católico están basadas en las enseñanzas de Cristo y de sus Apóstoles. En las doctrinas básicas, y las verdades principales, que bien se sintetizan en el Credo de los Apóstoles, el Credo del Concilio de Nicea y el Credo de San Atanasio.
Basándose en esas fuentes, nos dice que un católico debe necesariamente creer en:
La Trinidad: un solo Dios en tres personas
divinas.
La Encarnación: Dios verdadero, que se hace humano en la persona
de Jesucristo.
La Biblia: la colección de los escritos sagrados inspirados por Dios.
La Gracia: que es la amistad con Dios dada a nosotros por medio de Cristo, comunicada por el Espíritu Santo. La cual se recibe abundantemente a través de los Sacramentos y es necesaria para la Salvación.
La Salvación: entendida como la liberación del pecado y de sus castigos, por la gracia del sacrificio de Cristo, y el gozo de una vida eterna con Dios después de la vida presente.
Los Diez Mandamientos: que constituyen una guía para vivir una vida más justa y más sana en lo moral.
María: concebida sin pecado original, Virgen y Madre de Cristo y también Madre de la Iglesia.
La Iglesia: el pueblo de Dios, bautizado en Cristo y conducido por el Espíritu Santo.
El Papa: la cabeza visible de la Iglesia
y el sucesor de San Pedro.
Los Santos: aquellas personas de vida extraordinaria que están gozando
de Dios y a quienes pedimos que intercedan por nosotros.
El Pecado: pensamiento, palabra, acción
u omisión contrario a la Ley de Dios.
El Juicio Final: es la evaluación del mismo Jesucristo al final de
los tiempos sobre nuestra apertura hacia Él y nuestro amor al prójimo.
El Cielo: que es la vida en Dios, después de la muerte.
El Infierno: que es el resultado de haber rechazado a Dios en nuestras vidas.
El Purgatorio: un estado de purificación
de nuestros espíritus.
La Fe: la creencia en las palabras de Dios, la confianza en su bondad.
La Esperanza: buscando a Dios en vez de buscar y practicar el mal.
El Amor: el amor a Dios y a nuestro prójimo.
Los Siete Santos Sacramentos: signos vivos de la presencia de Cristo en
el mundo. Actos de Cristo realizados en su Iglesia, los cuales profundizan
nuestras relaciones con Dios y nos conducen y fortifican por los caminos
de la liberación total.
¿De qué formámos parte los Católicos?
Thomas F. Devive, comenta que, como católicos, “formamos parte de una sociedad estructurada, los católicos del mundo entero están unidos en el Cuerpo de Cristo por la fe en común, por las leyes morales y por el mismo culto. El corazón de esta unidad es Cristo, conjuntamente con el gobierno visible de los obispos, en colegialidad con el Papa".
Dice también que la estructura de la Iglesia Católica está formada por el Papa, los Cardenales, los Arzobispos, Obispos, Sacerdotes, Diáconos y Laicos.
Sostiene de igual modo que “los católicos debemos participar en algunos de los múltiples grupos religiosos, [o movimientos apostólicos], lo cual nos ayudará a fortalecernos a nosotros mismos, a nuestras creencias y a las de los demás.Nos ayudará a llenar las necesidades de nuestros espíritus, comprender mucho más los misterios de Dios, y el modo en que comparte su amor con nosotros. También nos permite responder algunas de las preguntas de la vida, al mismo tiempo que respondemos a las necesidades del prójimo y entendemos mejor cómo llevar nuestra vida diaria en armonía con la búsqueda de la salvación para todos".
En este artículo, el autor concluye expresando que “ser católico significa luchar para realizar plenamente la misión de Cristo de liberación, siendo testigos, sirviendo sin egoísmos a Dios y al prójimo, hombre y mujer. Ser Católico significa participar activamente en el mundo actual, por medio de Cristo en la Iglesia"..