La Virgen del Carmen a 751 años de su aparición: Mitos y realidades acerca del Santo Escapulario
Por: Mario Medina
A principios del siglo XII, un grupo de hombres abrazó la fe cristiana imitando el estilo de vida trazado por los profetas Elías y Eliseo. Esta nueva congregación de religiosos tomó el nombre de “Hermanos de Santa María del Monte Carmelo”.
Posteriormente, levantaron un templo a la Virgen María en la cima del Monte Carmelo, justo donde Elías había visto una nube que representaba la fecundidad de la Madre de Dios.
Debido al fuerte rechazo de la gente del lugar, en su mayoría musulmana, los “Hermanos Carmelitas” -como comenzó a llamárseles- emigraron hacia el occidente. En este período, imploraban la ayuda de la Virgen Santísima a través de la siguiente oración: “Flor del Carmelo, viña florida, esplendor del cielo. Virgen fecunda ¡Oh madre tierna! Intacta de hombre, a los carmelitas protege con tu nombre, (pronunciaban cada uno de los nombres con que se llama a la Santísima Virgen, y luego agregaban la frase: Estrella del Mar)”
La tradición ha recogido varias historias de verdaderos milagros con los cuales los hermanos carmelitas se libraron de caer en manos de sus perseguidores.
El 16 de julio de 1251, la Virgen María se apareció al general de la orden carmelita, San Simón Stock, le entregó el hábito que sería su signo distintivo, junto con el escapulario, y le dijo: “Yo prometo al alma que muera vistiendo devotamente mi escapulario, que no padecerá el fuego eterno. Además la libraré del purgatorio el sábado después de su muerte”.
En aquel tiempo, el escapulario era usado sólo por la orden carmelita y los cofrades de la Virgen del Monte Carmelo. Con el paso de los años, algunos laicos empezaron a usarlo, como signo de una devoción especial a la Virgen y de una clara identificación espiritual con la orden carmelita. Naturalmente, el conjunto de privilegios que otorgan su correcto uso se extendió a todos ellos.
1. Significado del escapulario del Carmen
El escapulario de la Virgen del Carmen es un signo físico de devoción mariana, que representa simbólicamente una auténtica consagración, por parte de quien lo usa, a la Santísima Virgen María.
Es un objeto religioso que nos trae beneficios espirituales, a través de nuestros propios méritos y oraciones, y de la me-diación de toda la Iglesia. Por ello, la persona que porte el escapulario debe vivir a imagen de la Virgen María, obrando como ella obró en su paso por la Tierra.
En ese sentido, el escapulario del Carmen debe ser un recordatorio de todas las virtudes que caracterizaron a María, y que pueden resumirse como fe, esperanza, caridad, pureza, humildad y absoluto sometimiento a la voluntad de Dios.
El escapulario representa básicamente tres cosas: el amor y la protección maternal de la Virgen a quien lo usa; su consa-gración al Inmaculado Corazón de María; y la libre decisión del fiel, de cumplir con amor la Voluntad Divina. Veámoslo más detalladamente:
El amor y la protección maternal de María. El escapulario simboliza la protección y el cuidado de una madre hacia su hijo. Con frecuencia se hace la comparación entre el escapulario, que habitualmente es un pedazo de tela, y el manto que la Virgen María utilizó para cubrir a Jesús cuando estaba recién nacido.
En varios pasajes de la Biblia podemos encontrar a las vestiduras como símbolo de protección. En el Génesis, por ejemplo, cuando Adán y Eva son expulsados del paraíso, leemos: “Dios les hizo unas túnicas de pieles a Adán y a su mujer, y los vistió”. (Génesis, 3,21)
La pertenencia a María. El escapulario nos distingue como hijos escogidos de la Virgen; en tal sentido, se constituye en un símbolo de consagración a María. El Papa Pío XII dijo acerca del escapulario: “que sea tu signo de consagración al Inmaculado Corazón de María, lo cual estamos necesitando particularmente en estos tiempos tan peligrosos”.
El reconocimiento del suave yugo de Cristo. El escapulario simboliza el yugo que Jesús nos invita a cargar y María nos ayuda a llevar. El mismo Señor nos lo recomendó especialmente: “Poned mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí; pues soy manso y humilde de corazón, y en mí hallaréis el reposo para vuestras almas. Porque suave es mi yugo y ligera mi carga”. (Mt. 11, 29-30).
2. Tipos de escapulario
1.- El escapulario café (carmelita).
Es el que recibió San Simón Stock el 16 de julio de 1251.
Habitualmente es de tela, color café oscuro. La Sagrada Penitenciaria
Apostólica ha dicho que se recomienda el uso tradicional de este
escapulario en cuanto a forma, materia, color, tamaño etc., pero
pueden usarse también otros como la medalla-escapulario, ya sea en
metal o en plástico. Esta medalla tiene en una cara la imagen del
Sagrado Corazón de Jesús y en la otra a la bienaventurada
Virgen María.
2.- El escapulario verde. Fue otorgado a la hermana Justina Bisqueyburu
en 1840, en una aparición de la Virgen, en la cual le dijo: “Esta
insignia santa de mi inmaculado corazón ha de ser un gran medio para
la conversión de almas...”
Este escapulario sirve especialmente para que lo lleven aque-llas personas que están alejadas de la fe y cuya conversión se desea. La persona que lo use puede llevarlo puesto sobre su cuerpo o tenerlo entre sus pertenencias. Para obtener los beneficios que otorga su uso, debe hacerse una oración diariamente diciendo: “Inmaculado corazón de María, ruega por nosotros ahora y en la hora de nuestra muerte”. Si la persona dueña o portadora del escapulario no hace la oración, precisamente a causa de su falta de fe, la persona que se lo regaló puede hacerla en su lugar.
3. La Iglesia y el Escapulario
Algunos Papas han dado testimonio sobre
el uso del escapulario:
Benedicto XV: “Tened todos un mismo lenguaje y una arma en común:
el lenguaje: las sentencias del Evangelio, el arma: el Escapulario del Carmen,
que todos debéis vestir y que goza del singular privilegio de proteger
aun después de la muerte.”
Pío XI: “Uno de los más grandes privilegios que nos
han venido de la Madre de Dios”.
Juan Pablo II: “Vestidlo siempre como yo, que saco mucho provecho
espiritual de esta devoción”.
También los santos han usado el escapulario:
San Alfonso Ligorio y San Juan Bosco tenían una especial devoción
a la Virgen del Carmen y usaban su escapulario.
San Pedro Claver se hizo esclavo de los esclavos por amor. Los preparaba
para el bautismo y los investía con el escapulario. Se esforzaba
por la salvación de cada uno de ellos.
San Claudio de Colombiere: “Yo quería saber si María
se había interesado en mí, y en el escapulario ella me ha
dado la seguridad más palpable.”
4. No debemos confundirnos
El escapulario del Carmen, NO es un objeto para protección mágica como un amuleto.
No es una garantía absoluta de salvación, ni un pretexto para dejar de vivir las exigencias de la vida cristiana. Por el contrario, es un signo fuerte, aprobado por la iglesia desde hace varios siglos, precisamente porque representa nuestro profundo compromiso de seguir a Jesús como lo hizo María.
El portar el escapulario, nos compromete
a:
- Estar predispuestos a cumplir siempre la voluntad de Dios, guiados por
la fe, la esperanza y el amor.
- Acercarnos al prójimo necesitado para brindarle nuestra ayuda.
- Orar constantemente y descubrir a Dios en todas las circunstancias y en
todas las personas.
- Cumplir con los sacramentos y las exigencias propias de una vida católica
activa.
Si actuamos conforme a los compromisos a los que el uso del escapulario
nos “obliga”, no dudemos de que a la hora de nuestra muerte,
la Santísima Virgen, nos recibirá con los brazos abiertos,
dispuesta a cumplir con todas sus promesas.
5. Promesas para quienes usan el Escapulario
Portar el escapulario con devoción y compromiso
nos otorga los siguientes beneficios, prometidos por la Santísima
Virgen:
Privilegio sabatino. Consiste en la liberación del purga-torio
de aquella alma que haya portado el escapulario en vida; liberación
que ocurrirá, según promete nuestra Madre, el primer sábado
después de la muerte, por medio de una intercesión especial
de la Virgen. Este privilegio fue proclamado por el Papa Juan XII, en
el año 1322, como resultado del reconocimiento oficial de la aparición
en la cual la virgen hizo esta promesa.
Protección maternal. Por el amor y asistencia que la Santísima Virgen del Carmen ha prometido, y de hecho ha manifestado a quienes llevan su escapulario, podemos asegurar que, quienes lo usemos, siempre contaremos con una especial protección de la Virgen en vida, y que además recibiremos, por intercesión de Ella, la gracia de Dios al morir. Por supuesto, en la medida en que cumplamos nosotros actuando de acuerdo con sus virtudes.
Indulgencias plenarias. Ya conociendo la doctrina de nuestra Iglesia en materia de Indulgencias (Páginas 6 a 9 de esta edición), sólo cabe explicar que éstas podrán ser obtenidas por quienes usen el escapulario, si cumplen con todos los requisitos necesarios para la obtención de indulgencias, en los siguientes días:
1. El día que se viste el escapulario y el que el fiel sea inscrito en la Tercera Orden o Cofradía de los Carmelitas.
2. En las siguientes fiestas:
-Virgen del Carmen (16 de julio)
-San Simón Stock (16 de mayo)
-San Elías Profeta (20 de julio)
-Santa Teresa de Jesús (15 de octubre)
-Santa Teresa del Niño Jesús (1º de octubre)
-San Juan de la Cruz (14 de diciembre)
-Día de Todos los Santos Carmelitas (14 de noviembre).
Indulgencia parcial. Se puede ganar una cada día del año,
por usar piadosamente el santo escapulario. Se obtiene la in-dulgencia parcial
no sólo por besarlo (siempre consciente y no mecánicamente,
claro), sino también por cualquier otro acto de afecto y devoción
especial, tanto al escapulario de tela como a la medalla-escapulario.
Conviene recordar que para obtener indulgencias, tanto plenarias cuanto
parciales, se debe estar en Gracia de Dios, manifestar al Señor,
en palabra o pensamiento, el deseo de obtener esa indulgencia, y cumplir
con todos los otros requisitos, que se especifican en el artículo
que trata ampliamente el tema en esta revista (Págs. 6 y 7).
6. Bendición y ritual de imposición
Cualquier sacerdote puede bendecir e imponer el esca-pulario del Carmen a los fieles en general. Sin embargo, para quedar inscrito en la cofradía organizada o Ter-cera Orden del Carmen, este sacerdote debe estar facultado por el superior General de los Carmelitas.
Obviamente, los simples fieles no pueden jamás bendecirlos ni imponerlos.
En el sitio de Internet www.aciprensa.org se describe la fórmula para imponerlo y bendecirlo. Reproducimos a conti-nuación el rito, simplemente porque nos parece de profundo contenido espiritual, digno de ser leído por todos, y más aún por quienes ya recibieron la imposición:
Ministro: Muéstranos Señor, tu misericordia.
Recipiendario: Y danos tu salvación.
M: Escucha, Señor, mi oración.
R: Y llegue a ti mi clamor.
M: El Señor esté con ustedes.
R: Y con tu espíritu.
Ministro: “OREMOS: Señor nuestro Jesucristo, Salvador del género
humano, bendice con tu diestra a este hábito que, por tu amor y el
de tu Madre, la Virgen María del Monte Carmelo, va a llevar con devoción
tu siervo (o sierva), ... (si son pocos, se dice los nombres) a fin de que
por la intercesión de tu misma Madre y defendido/a (s) del maligno
espíritu, persevere(n) en tu gracia hasta la muerte: A ti, que vives
y reinas por los siglos de los siglos.
R: Así sea (o Amén).
A continuación, el sacerdote rocía el escapulario con agua
bendita y después lo impone a la persona o personas.
Y dice a cada una:
M: “Recibe este hábito bendito, suplicando a la Santísima
Virgen que, por sus méritos, lo lleves sin mancha, te defienda contra
todas las adversidades y te conduzca a la vida eterna.
R: Así sea.
Y añade el Ministro: “Yo, usando de la potestad que se me ha
concedido, te recibo para la participación de todos los bienes espirituales
que, por la misericordia de Jesucristo, practican los religiosos Carmelitas.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.”
R: Así sea.
Ministro: “Que te bendiga el Creador del Cielo y de la tierra, el
Dios todopoderoso, que se ha dignado incorporarte a la Cofradía de
la Santísima Virgen del monte Carmelo, a quien imploramos que en
la hora de tu muerte abata la cabeza de la serpiente infernal y finalmente
consigas las palmas y la corona de la herencia sempiterna. Por Jesucristo
nuestro Señor.
R: Así sea.
Y rocía al nuevo cofrade con agua bendita. Cuando son más
de una las personas que han de recibir el santo escapulario, se dice toda
la fórmula en plural. Luego se exhorta a los fieles a que vistan
dignamente el escapulario, tratando de imitar las virtudes de María.
En caso de necesidad urgente, basta para bendecir el escapulario la señal
de la cruz del sacerdote y las palabras. “En el nombre del Padre y
del Hijo y del Espíritu Santo, Amén”.