La Asunción de la Virgen María

Por: Mario Medina

La Iglesia Católica es depositaria de un cúmulo de verdades reveladas por Dios, a las que se conoce con el nombre de “dogmas de fe”. Se trata de algunos conceptos que, habiendo sido recibidos por medio de revelaciones, generalmente hechas por el Señor a algunos santos, son transmitidos por la Iglesia a todos sus fieles, para que los crean y actúen de acuerdo con las enseñanzas que ellos encierran.

En relación con la Virgen María, son cuatro los dogmas que sostiene la Iglesia:

La evidencia de que María es la madre de Dios.
La virginidad perpetua de María.
La Inmaculada Concepción de María, es decir, el hecho de que fuera concebida sin pecado original.
La Asunción de la Virgen María a los cielos en cuerpo y alma. En este artículo nos centraremos en el cuarto de esos dogmas, el de la Asunción, que es la elevación de la Virgen María al cielo, en cuerpo y alma, por voluntad de Dios.
Este dogma fue promulgado por el Papa Pío XII el 1º de noviembre de 1950, en una Constitución Apostólica llamada “Munificentissimus Deus”.

El Papa Pío XII justificó la promulgación de este dogma con los siguientes argumentos:

La inmunidad de María de todo pecado: Todos, al morir, padeceremos la descomposición de nuestros cuerpos, pues hemos sido corrompidos por el pecado. Pero en el caso de la Virgen María, que siempre estuvo libre de todo pecado, es lógico también que esté libre de la descomposición. Por lo tanto, Ella pudo entrar, directamente, en cuerpo y alma al cielo.
Su maternidad divina: Al tener en su vientre al hijo de Dios, se puede considerar el cuerpo de la Virgen María como algo sagrado. Las cosas sagradas no se deben destruir, por eso su cuerpo no fue objeto de la descomposición.

Su virginidad perpetua: Su cuerpo siempre fue virgen, por lo que no correspondía que se descompusiera.

Su participación en la obra redentora de Cristo: Jesús prometió la redención a todos los hombres, lo cual se logró a través de Su propio nacimiento y Su muerte. Fue María quien lo hizo hombre, por lo tanto, Ella ayudó a esa redención y es por eso que Dios la hizo digna de recibir la redención en cuerpo y alma.

1. La Asunción de María y nosotros

Para nosotros, la Asunción de María tiene mucha importancia y significado. En primer lugar, Su Asunción nos evidencia que la salvación no es una gracia únicamente del alma, sino que también lo es del cuerpo. Ésta es precisamente, una de las verdades de nuestra Fe, verdad que proclamamos al rezar el Credo, cuando manifestamos creer en “la Resurrección de los muertos”. De allí que todas las ideas sobre la reencarnación no puedan tener cabida en nuestra fe, por ser lógicamente incompatibles con ella.


Con la Asunción de la Virgen, el cuerpo de María, y la imagen de la mujer en general, son exaltados y elevados. Ese valor del cuerpo de la mujer debe ser rescatado de un modo especial en nuestros días, pues cada vez se le respeta menos y es cada vez más considerado como un objeto de deseo.

La Asunción de María también nos proporciona la esperanza de que nosotros algún día podremos alcanzar la gloria en cuerpo y alma. Imitemos pues las virtudes de nuestra Madre, la Virgen, para algún día poder disfrutar plenamente el Reino de los Cielos

 

 

 

 

[^] Volver Arriba

[<] Regresar