Cristo, certeza para un mundo incierto

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Paz y Bien a todos los hermanos que nos acompañan en esta primera edición del Multifestival David en Mérida, que es también la primera de México.

A tiempo de darles la más cordial bienvenida en Cristo Jesús, nuestro Salvador, agradecemos a todos los artistas, conferencistas, evangelizadores y expositores que llegaron desde las más diversas latitudes del mundo, para ayudarnos a hacer realidad esta verdadera fiesta de la cristiandad.

Al señor Arzobispo de Yucatán, Mons. Emilio Carlos Berlie Belaunzarán, a sus Obispos Auxiliares, Mons. Ramón Castro Castro y Mons. Rafael Palma Capetillo, quienes depositando su confianza en el Apostolado de la Nueva Evangelización y la Productora Jesucristo Vivo, autorizaron y apoyaron la realización de este magno evento.

A las autoridades eclesiásticas de otras Iglesias Particulares, obispos y sacerdotes que dejando sus obligaciones un par de días, han venido a compartir con nosotros este encuentro.

A los participantes locales, artistas y miembros de diversas comunidades eclesiales: congregaciones, parroquias, apostolados laicos, colegios y universidades; a cada uno de los concurrentes, que estarán entre nosotros estos días.

A la prensa local y nacional, que nos permitió dar a conocer la trascendencia de este suceso, lo que permitió convocar la presencia multitudinaria de tantas almas, para mayor gloria de Dios...

Expresamos también nuestro agradecimiento a Luis Alfredo Díaz y su esposa, Montserrat Ponsi, directores de Multifestival David, y a todas las personas que junto a ellos trabajan con este gran proyecto de evangelización a través del arte y la cultura desde hace varios años en España y en otros países. Gracias por permitirnos ser instrumentos del Señor en la planificación, organización y realización de este evento.

En un mundo en el que “todo lo sólido se desvanece en el aire”, en el que las relaciones sociales ceden su espacio a las relaciones comerciales; en el que toda certeza se va transformando en incertidumbre... ¡Qué alegría inmensa poder juntar a tantas voces para elevar un grito unánime proclamando que Jesucristo está Vivo entre los hombres!

Estamos reunidos para compartir experiencias, inquietudes y también dudas, para alentarnos y reforzarnos unos a otros en la vocación de servir a Dios, sin desmayar, desde distintas trincheras; para dar testimonio, en fin, de que Cristo es la única certeza para un mundo incierto.

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