La Mortalidad Materna: Un tema crítico en América Latina

Por: Juan Mario Rojas Saavedra (Red Parlamentaria para Temas Críticos) mrojas@pncius.org

La muerte de cualquier mujer embarazada es una tragedia, y los gobiernos deben priorizar los esfuerzos para salvar la vida de toda madre y de todo recién nacido. Pero estos esfuerzos para salvar la vida de la madre, jamás deberían de incluir la legalización del asesinato (o despenalización del aborto), bajo el titulo de “salud reproductiva”. 

Contrariamente a lo que nos quieren hacer creer, el aborto legal no es sinónimo de un aborto seguro. El aborto nunca es seguro (especialmente para el niño), y muy frecuentemente tampoco para la mujer que se somete a él, quien por lo general queda muy dañada psicológica y a veces físicamente, pudiendo, en algunos casos, incluso llegar a la muerte.

A continuación trataremos de desbaratar algunos mitos que existen sobre la mortalidad materna, basándonos en la información proveniente de la Organización Mundial de la Salud (OMS), del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), el Banco Mundial, y finalmente el programa especial de la OMS en Investigación, Desarrollo y Entrenamiento en Reproducción Humana (HRP, por sus siglas en inglés), el cual es el principal brazo de investigación sobre reproducción humana de la ONU.

La muerte materna:

La Organización Mundial de la Salud, la define como “la muerte de una madre durante su embarazo o en un plazo de 42 días después de que éste haya terminado, independientemente de la duración y lugar del mismo, así como de cualquier causa relacionada o agravada por el embarazo o por su manejo, pero no por causas accidentales o incidentales." (World Health Organization: International Statistical Classification of Diseases and Related Health Problems. 10th Revision. 1992)

Esta definición incluye:

Otras definiciones pueden incluir las siguientes causas que aumentan el grado de mortalidad materna:

El índice de mortalidad materna:

Las cifras que se usan en relación con la mortalidad materna son frecuentemente conjeturas, proyecciones desde un prejuicio pro-aborto, pues no se puede conocer con precisión.  De manera que muy rara vez son usados números reales (por lo general siempre a pequeña escala). Un reporte conjunto de la OMS, UNICEF y UNFPA, titulado “Mortalidad Materna en el 2000, Mortalidad Materna: Los desafíos para medir”, indica textualmente que “la mortalidad materna es difícil de medir…” y sigue explicando: “También aun cuando las cifras de mortalidad materna son altas, las muertes maternas son eventos relativamente raros, y por lo tanto están sujetos a mediciones erróneas.”

Cifras estimadas de mortalidad materna:

El reporte del año 2005 de la OMS, basándose en el mismo documento arriba citado, estima que en el año 2000 (que fue el último año en el que se obtuvieron cifras a escala mundial) proporcionó los siguientes datos:

A nivel mundial, 529 mil mujeres murieron por causas relacionadas con el embarazo, de las cuales 22 mil mujeres eran de Latinoamérica y el Caribe

Cifras estimadas de muerte materna a causa del aborto:

Los “datos” sobre la mortalidad materna utilizados por los pro-abortistas:

Los promotores del aborto frecuentemente indican que hay miles de muertes causadas por el aborto en los diferentes países donde tratan de promover su despenalización, y piden que el aborto se legalice “para salvar la vida de muchas mujeres”. Sin embargo, las cifras reales no apoyan sus afirmaciones.

El Dr. Bernard Nathason, ex – promotor del aborto en la ciudad de Nueva York, quien en la década de los 70 fue uno de los principales actores para conseguir el apoyo para su legalización en los Estados Unidos, escribe en su libro “América Abortando” (1979 – Pág. 193) que el numero que habitualmente se utiliza al referirse a las mujeres que mueren por abortos ilegales en los Estados Unidos es falso. Dice textualmente así: “Era siempre entre cinco mil y diez mil muertes por año. Confieso que sabia que las cifras eran totalmente falsas…pero en la ‘moralidad’ de nuestra revolución, era una cifra muy útil, ampliamente aceptada.”

El hecho es que en 1972, un año antes de que en los Estados Unidos se legalizara el aborto, el Centro de Control de Enfermedades (CDC), que era responsable de las estadísticas sobre salud, reportó que sólo 41 mujeres habían muerto debido al aborto ilegal –y no las cinco a diez mil mujeres que decían los promotores de su legalización. (Fuente: C.D.C. Centro Nacional de Estadísticas para la Salud. Reporte de 1986. Serie 24. “Complicaciones en la fecha en el nacimiento. Mortalidad, divorcio y finalización inducida del embarazo”. No. 3. Estadísticas vitales y de Salud.)

En la actualidad, los promotores del aborto continúan usando estas “cifras infladas” que fueron de mucho éxito para legalizarlo en los Estados Unidos. Una vez legalizado, la industria del aborto pasó de una “calle oscura” hacia adelante con mayor visibilidad, pero en los hechos, el único cambio consiste en que, quienes practican abortos, ahora pueden hacer propaganda de sus servicios abiertamente.

Aborto legal no significa aborto seguro, ni reducción de muertes maternas

Si bien es cierto que algunas veces las mujeres mueren por un aborto ilegal, hay mujeres que también mueren por un aborto legal. El aborto quirúrgico, sea legal o ilegal, puede causar complicaciones serias, incluyendo una severa perdida de sangre, infecciones y la perforación del útero.

Si bien es cierto que el riesgo de infecciones se reduce en muchos casos, cuando el aborto es realizado en condiciones “más higiénicas”, esa no es la principal causa de muerte por abortos “ilegales” Los abortos por métodos químicos, como la RU-486, que requiere dos juegos de pastillas y un control muy cuidadoso, puede causar una hemorragia intensa. Este método es especialmente peligroso para mujeres de bajos recursos, quienes frecuentemente son anémicas y desnutridas. Una hemorragia severa es la causa más común de la muerte materna, tanto para abortos legales como para los ilegales.

Las condiciones médicas precarias también aumentan la posibilidad de complicaciones y muerte cuando se ha practicado un aborto. Las condiciones actuales que contribuyen a  muertes de mujeres en los países subdesarrollados o en vías de desarrollo, no cambiarán con una legalización que despenalice el aborto. Las mujeres continuarán sufriendo la escasez de material medico-quirúrgico y de la falta de acceso a un mejor cuidado de la salud que pueda salvar sus vidas.

Cómo reducir eficazmente la mortalidad materna

La mortalidad materna se puede reducir, en los países en desarrollo, de la misma manera que se hizo en los países desarrollados. La OMS indica que entre los años 1935 y 1950, la mortalidad materna bajó drásticamente en los países desarrollados conforme las técnicas de ginecología se fueron desarrollando, y como resultado de ello, hubo una mejora general en la asistencia médica. (World Health Organization, “Maternal Mortality: A Global Factbook,” 1991.).

Esta reducción drástica –que como se ve aconteció mucho antes de que se legalizara el aborto– se atribuye a una mejor asistencia médica, que incluyó la disponibilidad de la penicilina y de sangre sin contaminación, así como un mejoramiento completo del cuidado ginecológico. Un procedimiento similar se debe seguir en la actualidad para conseguir reducir la mortalidad materna. Las mujeres embarazadas deben tener acceso a una asistencia médica que tome muy en cuenta las verdaderas causas de la mortalidad materna.

Sin duda eso será más beneficioso para el sistema de salud en general que el estar promoviendo leyes que, más allá de lo religioso, atentan contra la moral y el verdadero humanismo: No se puede tratar de evitar muertes atentando directamente contra la vida de los niños.

Los gobiernos necesitan invertir en servicios de salud maternal que valoren la vida de la madre y de su criatura. De la forma en que la ONU presiona hoy a los gobiernos para que consigan las metas del Milenio, esos esfuerzos debieran de dirigirse a conseguir la llamada “Meta # 5”, que consiste en reducir la mortalidad materna al menos en un 25% para el año 2015.

Las políticas que las autoridades de gobierno aprueben necesitarán  afirmar la dignidad y el respeto por la vida de la madre y de su niño por nacer. No se debe considerar como una “solución” aceptable que para salvar la vida de las mujeres, se tenga que destruir la vida de sus niños. Las mujeres merecen más que la violencia del aborto como una respuesta a sus necesidades. Las mujeres merecen tener acceso a servicios médicos que puedan salvar sus vidas y las de sus preciosas criaturas.

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