Los riesgos de Internet: El enemigo puede estar en casa

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Nadie en su sano juicio se animaría a poner en duda el increíble salto –cuantitativo y cualitativo— que significó, para el desarrollo económico y cultural del mundo, la invención de Internet, o el fabuloso potencial de progreso que esa herramienta puede brindar a la humanidad.

Definitivamente, no sería exagerado plantear una línea divisoria entre el “antes” y el “después” de la utilización masiva de ese instrumento, que en fracción de segundos es capaz de poner en contacto a varios puntos alejados del planeta, o facilitar el acceso a la información contenida en bibliotecas verdaderamente formidables...

Sin ir demasiado lejos, podemos citar el maravilloso trabajo que, desde la Congregación para el Clero, inició el Cardenal Darío Castrillón Hoyos, y lo ha continuado su sucesor, para ofrecer a la Iglesia una valiosa fuente de documentos y recursos informáticos, a través del sitio oficial de esa Congregación de la Curia Romana: www.clerus.org.

Análogamente, podemos citar los extraordinarios servicios de información y el abundante material de formación que ofrecen a la Iglesia numerosas instituciones, desde sitios tales como www.zenit.org, www.aciprensa.com, www.catholic.net, www.reinadelcielo.org, www.apologetica.org, entre varios otros.

De hecho, podrían escribirse una serie de artículos, con decenas de páginas, dedicadas solamente a exponer las casi “ilimitadas” posibilidades que ofrece el Internet a un sinnúmero de actividades económicas, académicas, evangelizadoras y culturales en general, de altísimo provecho para el hombre y la mujer de hoy.

Pero a pesar de las inmensas posibilidades que ofrece este medio, para contribuir a una mejor satisfacción de nuestras necesidades y a nuestro crecimiento personal, es necesario tener siempre presentes no sólo sus limitaciones, sino sobre todo el hecho de que su uso también conlleva graves riesgos, especialmente para los niños y los adolescentes, para las personas ingenuas y para aquellos que, de antemano, presentan determinados problemas, como cierta tendencia al aislamiento social...

A través de Internet podemos también obtener información inadecuada, ya sea por ser falsa (cualquiera puede publicar lo que se le ocurra en la red, amparado en el anonimato), o por inculcar antivalores, o inducir al mal (abundan también los sitios que promueven abiertamente el consumo de drogas, la despenalización del aborto, los cultos satánicos, la homosexualidad y una larga lista de graves etcéteras)...

En el caso de los niños y los adolescentes, la falta de una adecuada atención y control por parte de sus padres, que muchas veces tienen que pasarse prácticamente todo el día trabajando fuera de casa, los coloca en una situación de altísimo peligro, cuando al volver de la escuela “se instalan” frente a la pantalla, exponiéndose a una enorme cantidad de contenidos francamente perversos.

Si la computadora familiar no dispone de adecuados “filtros”, que limiten el acceso a páginas inconvenientes, ya sea de forma accidental o buscando nuevos amigos y estímulos, los niños y jóvenes se irán encontrando allí con toda clase de asuntos, servicios y personas, que no siempre resultarán fiables ni provechosos para su salud psicológica, emocional y espiritual; y que en no pocos casos, terminan poniendo en riesgo también su integridad física.

Y si, por casualidad, algún lector creyera que al decir esto estamos exagerando, veremos que las estadísticas son verdaderamente espeluznantes: De acuerdo con la información difundida por la multinacional “Microsoft” y la Fundación Ricky Martin, siete de cada nueve niños que tienen acceso a Internet vieron páginas Web pornográficas y uno de cada cinco ha sido acosado por algún “depredador sexual”, de los que abundan en la red.

Este asunto es lo suficientemente preocupante como para convertirse en una cuestión de interés social, más allá de las creencias religiosas o no… La cantidad de imágenes de niños y adolescentes desnudos y en poses obscenas que circula por la red es sorprendente.

Lo que empieza por curiosidad puede acabar convirtiéndose rápidamente en una adicción, puesto que los niños y los adolescentes son naturalmente propensos a adquirir nuevos hábitos. Si a esto se suma la facilidad de acceso a los contenidos (basta con escribir entre cinco y diez letras en el teclado y hacer un “click”), y la intensidad de las imágenes que allí se presentan, el problema se hace aún mucho más grave y difícil de resolver.

Además de la pornografía, del contacto con desconocidos que pueden resultar verdaderamente peligrosos, y de la obtención de información falsa, la red también está plagada de violencia.

Por desgracia, hay muchos padres que no son conscientes de estos peligros, que habían comenzado dos décadas atrás con la televisión y los videojuegos, y que ahora se multiplican casi ilimitadamente en Internet, cada vez más omnipresente y accesible para todos en las casas, las escuelas y los cibercafés...

Quién es padre o madre, sabe que los niños y jóvenes se pasan un buen tiempo de su tiempo libre frente a la computadora.

Pero... ¿saben qué es exactamente lo que están haciendo ellos? ¿Saben lo que leen o miran?, ¿con quién conversan...? ¿Conocen a la persona con la que entablan diálogo a través del “chat”? ¿Están seguros de que no están en contacto con algún acosador sexual…?

La tecnología nos ha traído muchos beneficios, comodidades y facilidades; nos multiplica las posibilidades de crecimiento y progreso, pero cada vez nos exige mayor responsabilidad a la hora de utilizarla. Este es un asunto que los padres de familia no podemos descuidar. Es necesario hablar de esto con los hijos, poner los filtros adecuados en los programas de navegación por Internet, limitar el tiempo de uso de las computadoras y tener los aparatos en lugares de fácil visibilidad y control, ¡nunca en las habitaciones de nuestros chicos!

Gracias a Dios, este fenómeno ha ido despertando la inquietud de muchas personas, y poco a poco se van creando instituciones destinadas a estudiar lo que sucede, y a tratar de promover medidas eficaces para salvaguardar a los niños y jóvenes.

Una de ellas es la denominada Acción Contra la Pornografía Infantil (ACPI). http://www.asociacion-acpi.org. En uno de sus estudios (realizado conjuntamente con “Protégeles”) sobre “Seguridad Infantil y costumbres de los menores en Internet”, esta institución observó, entre otras cosas, que “sólo uno de cada tres de los menores que utilizan habitualmente Internet, tiene como objetivo principal la búsqueda de información. La mayor parte, un 66% (es decir, casi 7 de cada diez niños), lo concibe como una herramienta de ocio: un 36% se conecta fundamentalmente para chatear, otro 17% para jugar y, finalmente, otro 13% para buscar música”.

Creemos que es importante que todos los padres conozcan esta realidad, a fin de que sepan cuáles son las tendencias y las preferencias de los niños y adolescentes hoy, para poder manejar el asunto con sus hijos.

En todo caso, hace falta muchísimo diálogo sobre el tema, y que los chicos no sientan que se está atentando contra su privacidad; simplemente, es bueno hacerles saber que hay una infinidad de riesgos que ni siquiera ellos alcanzan a imaginar. Hay que ir ayudándoles a formar un criterio también sobre estos aspectos, en los que, técnicamente, ellos pueden muy bien llevarnos la delantera.

Cifras sobre la pornografía en Internet

(Fuente www.goodmagazine.com) Mayo de 2007:

-El 12% de todos los sitios de Internet son pornográficos.
-El 25%, es decir, una de cada cuatro búsquedas realizadas en Internet son para sitios pornográficos.
-El 35% (más de una de cada tres) de las “descargas” de archivos por Internet son de contenidos pornográficos.
-Cada segundo, hay 28 mil doscientos sesenta usuarios viendo pornografía.
-Cada segundo se venden / gastan ochenta y nueve dólares estadounidenses en pornografía por Internet.
-Cada día aparecen 266 nuevos sitios pornográficos en la red.
-La palabra “sex” es la más buscada en los buscadores de Internet.
-La venta de pornografía por Internet en el 2006 alcanzó la suma de 2.84 billones de dólares.
-El 72% de los usuarios de Internet son hombres y el 28% mujeres.
-El 70% del tráfico en las páginas pornográficas de la red ocurre entre las 9:00 a.m. y las 17:00 Hrs. (mientras la gente “trabaja”).
-Se estima que hay unos 450 millones de páginas Web pornográficas en la red.
-El 3% de estas páginas se produce en Gran Bretaña, el 4% en Alemania, el 90% en los Estados Unidos.
-El sitio pornográfico más visitado en la Web tiene cerca a 7 mil doscientas visitas diarias, casi el doble de las visitas que tiene la página del periódico The New York Times.

Consejos para reducir los efectos no deseados de Internet

Diversas iniciativas institucionales, como “Internet Segura”, han elaborado estudios y programas de sensibilización para promover el uso seguro de Internet, contribuyendo a generar una “cultura de responsabilidad”, que permita a los niños y adolescentes beneficiarse cada vez más de este nuevo medio al tiempo que se minimizan sus riesgos.

Se considera que, más allá de los “filtros” que puedan proporcionar ciertos programas de protección, se debe incidir sobre todo en la información y en la educación de los menores, A partir de las indicaciones de muchas de estas instituciones, presentamos a nuestros lectores algunos consejos prácticos:

- Consejos prácticos a tener en cuenta por los padres y educadores (es necesario formar a los padres, que muchas veces no saben cómo funciona Internet ni sus riesgos, y deben asumir su deber de educar y “negociar reglas” sobre el uso de Internet en casa con sus hijos menores):
- Conviene que los padres hablen con los centros educativos para asesorarse y conocer cómo se trata el tema en la escuela.
- En casa, colocar el ordenador a la vista de todo el mundo, en una dependencia familiar (salón, biblioteca) distinta del dormitorio de los niños
- Tener un cortafuegos (firewall) y un antivirus actualizado, que proteja el ordenador de los virus.
- Instalar programas protectores que filtren la información facilitando el acceso a sitios Web seguros y controlando el tiempo de conexión.
- Establecer reglas básicas de seguridad en casa y en el centro educativo: momento del día en el que se puede usar Internet, tiempo máximo de uso... Tener en cuenta las posibilidades de acceso a Internet en la casa de amigos, cibercafés, etcétera.
- Hablar abiertamente con los menores sobre el uso de Internet, su utilidad y sus riesgos. Enseñarles a navegar con seguridad: explicarles normas básicas de uso y aspectos legales a tener en cuenta, que distingan contenidos no recomendables....
- Hacer de Internet una actividad abierta y familiar, navegar juntos, saber con quiénes se comunican los hijos... Tener en cuenta que muchas veces los niños pueden enseñar mucho a sus padres...
- Si se detecta algún peligro, contactarse con las autoridades o con las instituciones que están destinadas a promover el uso seguro de Internet.

- Consejos para los niños y cibernautas en general:
- No divulgar información privada personal (contraseñas, dirección del domicilio familiar, datos bancarios...) o de de personas conocidas por Internet.
- No enviar fotografías sin el permiso de los padres.
- No comprar sin la supervisión de un adulto. Y ante instrucciones poco claras, NO seguir el proceso de compra.
- No contestar e-mails que tengan contenido ofensivo o resulten incómodos y cuidar de no molestar u ofender a otros en los mensajes por e-mail o chat.
- No concertar encuentros con personas conocidas on-line, las personas que se conocen on-line pueden ser muy distintas a lo que parecen (en Internet a veces las personas ocultan su verdadera personalidad)
- Si se recibe o se encuentra una información que resulte incómoda, comunicarlo a los padres
- Asegurarse de que el antivirus está activado, y pasarlo a los nuevos disquetes o pendrives que se introduzcan en el ordenador.
- No abrir mensajes de desconocidos ni mensajes de los que se desconoce el contenido.
- Luego de conectarse desde un lugar público (cibercafé, escuela...) siempre cerrar la conexión, para evitar que otra persona pueda usurpar su personalidad.
- Evitar delinquir distribuyendo a través de Internet materiales (música, imágenes, películas...) de los que no tengan permiso para hacerlo...

- Sistemas de seguridad e instrumentos de control:
- Cortafuegos (firewall). Regula el tráfico de entrada y salida del ordenador con Internet. Admite filtros.
- Antivirus, que debe estar siempre activo y actualizado (hoy en día suelen ser auto-actualizables a través de Internet). Conviene que revise el correo de entrada y salida, analice disquetes y pendrives.
- Vigilar acciones sospechosas de que sean originadas por virus. Hacer copias de seguridad de los programas y los archivos importantes.
- Utilizar programas legales, Evitar descargas de archivos no solicitados o de sitios no seguros.
- Definir cuentas de usuario personalizadas para cada usuario del ordenador (panel de control-configuración).
- Poner como página de inicio un portal “seguro”.
- Ajustar el nivel de seguridad del navegador, indicando los sitios que queremos que sean sitios restringidos.
- Ajustar los filtros de contenidos del navegador, restringiendo el acceso a contenidos como “violencia”, “sexo”, etc.
- Uso de programas de protección.
- Revisar de manera periódica el “historial” y los “archivos temporales” del navegador, para conocer las páginas que los menores han visitado...

Para mayor información sobre estos asuntos, y para obtener ayuda, en caso de necesidad, se puede acceder a: http://www.internetsegura.net / http://www.protegeles.com

Cifras sobre los videojuegos

Nos habría gustado poder tratar también ahora el tema de los video juegos, pero por razones de espacio, no será posible. Sin embargo, reproducimos a continuación algunas estadísticas que, por sí solas, deben darnos mucho qué pensar, y mucho por hacer, en relación también con este asunto:

1º. Casi el 50% de los niños, y más del 25% de las niñas, reconoce que, si sus padres conocieran el contenido de algunos de sus video juegos, no les dejarían jugar con ellos.
2º. Más del 50% de los niños y casi el 15% de las niñas reconoce que juega con videojuegos clasificados para mayores de 18 años.
3º. El 40% de los niños y el 14% de las niñas afirma que discute con sus padres por el tiempo que pasa jugando con los videojuegos.
4º. El 35% de los niños y el 24% de las niñas reconoce que el tiempo que dedica a los videojuegos le quita tiempo de estudio.
5º. Cerca al 18% de los niños y el 12% de las niñas afirma que los videojuegos le quitan tiempo para estar con sus amigos.
6º. El 21% de los niños y el 7% de las niñas afirma estar “enganchado” a (es decir, estar enviciado con) algún videojuego.
7º. El 73% de los niños y el 40% de las niñas juega con videojuegos violentos.
8º. El 34% de los niños y el 5% de las niñas afirma jugar con video juegos que reproducen situaciones de violencia contra ancianos, niños, y/o mujeres embarazadas.
9º. Un 28% de los niños y un 23% de las niñas juegan con video juegos en los que los personajes consumen drogas.
10º. Un 15% de los niños y un 7% de las niñas consideran que los videojuegos pueden volverles más violentos. Esto no quiere decir que finalmente así resulte, si bien llama la atención que los niños realicen ya estas apreciaciones.

Las situaciones enunciadas ponen de manifiesto la necesidad de que los padres se impliquen en el ocio digital del cual participan sus hijos, informándose en este caso sobre los videojuegos a los que acceden y sobre el tiempo que le dedican a los mismos. Es importante sensibilizar a los padres, con el objetivo de que asuman la cuota de responsabilidad que les corresponde, en relación con la protección de los menores con las nuevas tecnologías.

Fuente: http://www.protegeles.com

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